Volver. 2006
Pedro Almodóvar
Realismo mágico español (Qué padre qué padre qué padre)
Wow. Qué película tan más poderosa, original y conmovedora acabo de terminar de ver. Almodóvar no sólo me hizo llorar en tres ocasiones, en ocasiones por el hecho de recordar España, sino que también le confirma al mundo que es el director más serio, maduro e importante de aquel bello país, tan lleno de tradiciones y creencias populares.
De alguna manera el director manchego logra introducirnos en un mundo cotidiano y real que pronto transforma (con mucha clase, hay que decirlo) en un universo propio del realismo mágico latinoamericano, con ese toque cómico (en este caso más español), la convivencia de “fantasmas” con los personajes y la temática de la muerte, algo a lo que los mexicanos estamos muy acostumbrados a tratar con humor.
Almodóvar nos presenta una historia muy familiar que nos habla del arrepentimiento, el sufrimiento, los errores, el pasado, las tradiciones y costumbres. Penélope Cruz, talvez en el mejor papel de su carrera, interpreta a Raimunda, hermana de Sole (Lola Dueñas). Ambas van al pueblo donde nacieron y hacen una visita a su tía Paula, una señora de edad muy avanzada que parece ingeniárselas de alguna manera para vivir sola en una casa muy grande y mantener ésta limpia a pesar de su vejez. En un pueblo supersticioso (la gente de los pueblos españoles se parece en ciertos aspectos a la gente de los pueblos mexicanos), la gente habla del fantasma de Irene (Carmen Maura), madre de Raimunda y Sole, que se le aparece a la tía Paula. Ambas hijas regresan a Madrid para continuar con sus problemáticas vidas, pero pronto, la muerte de la tía Paula trae los fantasmas a la ciudad.
Las libertades narrativas que se toma Almodóvar en esta película se podrían encontrar fácilmente en el cine de Woody Allen, pero el español las trata con más seriedad que el neoyorquino, aún con humor pero con mucha más profundidad, explorando unos temas muy personales, muy adultos y entrañables, retratando a su cultura y su gente de una manera excepcional y entregándonos escenas poderosísimas y místicas como cuando Penélope Cruz canta flamenco. Qué escena tan más cargada de emociones, para mí, algo equiparable con aquella escena en el Club Silencio, de “Mulholland Drive” (por cierto, mi escena favorito de todos los tiempos). Luego, el filme nos regala más momentos tanto emotivos como graciosos, con Almodóvar retratando y parodiando sutilmente a la gente española, tan testarudos y estrepitosos como estos pueden ser.
10 de 10. Junto con “Hable con Ella”, la mejor película de este director. Vaya tela.


Increíble que no te hayas dado cuenta/investigado que ella no fue la que cantó, fue Estrella Morente.
Saludos.
Fail!
Pues… de que cantó, cantó… si no, como va a plasmar en pantalla esa interpretación? El que hayan usado la voz de alguien más es otra cosa, también relevante hay que aceptar, pero es la mezcla. No olvidemos que el recurso más importante del ilusionista fílmico es; la oportunidad que tiene de armar las partes como él lo desee, en la sala de cine uno ve en sincronía, lo que se acopió diacrónicamente.
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